lunes, 8 de septiembre de 2014

Historias de cronopios y de famas


Libro legendario. Toda una declaración de principio del autor. Este toma partido por el surrealismo, por la imaginación y por un humor bastante irónico. Para ello utiliza textos muy breves para demostrar que la literatura esta en cualquier parte. En el lugar más inesperado. No son necesarios grandes temas, ni grandes héroes. Con una vista privilegiada, y el autor la tiene, sale a la calle y la literatura fluye sin parar regalando temas para llevar al papel: los vecinos, la familia, el sillón de casa, la parada del autobús, la oficina de correos. Pero solo Cortázar lo ve, lo observa y lo convierte en Gran Literatura.

El escribe abrazando el surrealismo, fijando la mirada más lejos y esperando la colaboración del lector. el manda una botella con un mensaje y espera que alguien la recoja y lo vuelva a mandar, formando una cadena. al final habrá mil lectores con mil interpretaciones del mismo mensaje.

Un lector impaciente, de esos que buscan explicación a todo, que necesitan un final cerrado, con todo explicado no será feliz leyendo estos cuentos. Aquí no hay principio, ni nudo, ni desenlace. ¿ Qué hay? Lo que el lector quiera ver. Risa, ironía, clases sociales de la Argentina de los cincuenta, etc.

Para ver todo eso hace falta un lector paciente, observador, capaz de aceptar que en este mundo hay muchos más mundos y el que vemos primero no tiene que ser el mejor. Un esfuerzo por parte del lector le llevará a un descubrimiento. El de un autor Argentino que se convirtió en clásico jugando con las palabras y creando un mundo donde siempre se pensó que ya estaba todo creado.

Dr. Mabuse
@yloschopos