Alguna vez leí el título de este
libro y llamó mi atención, al tiempo leí una reseña y pasó a estar ente mi
lista “Libros que definitivamente quiero leer”. Cuando llegó mi turno de
sugerir un libro para @RetoLeer, este fue el primero en el que pensé, con el
temor de decepcionar a los amigos del reto que seguirían la lectura.
“Es
la historia de uno de esos perpetuos sobrevivientes, una chica menuda que sabía
muy bien qué significaba la palabra abandono.”
La ladrona de libros, escrita a
los 30 años por el escritor australiano Markus Zusak, es la historia de una niñita
alemana quien es llevada a un hogar de acogida en tiempos de la Segunda Guerra
Mundial. Es una novela que me pareció tierna hasta las lágrimas y que, girando
en torno a un acontecimiento histórico atroz, no se trata de la guerra en sí,
pero tampoco esconde lo duro y cruel de esos días. Para mi más bien es una
historia de amistad, empatía, inocencia y mucho amor; amor entre padre e hija,
amor al prójimo, amor por las palabras y los libros, amor por la libertad y por la vida misma.
“Ahora,
cada vez que Liesel iba o volvía del colegio, buscaba objetos abandonados que
pudieran ser valiosos para un moribundo. Al principio se preguntaba por qué
importaba tanto. ¿Cómo podía algo tan insignificante reconfortar a alguien?”
Rápidamente me encariñé con los
personajes, Liesel, Hans, Rudy, Max, y también de la excelente narradora del
libro y quizá la protagonista de la historia, la muerte, que con una encantadora
ironía nos lleva de la mano por todo el relato, adelantándose, retrocediendo, y,
en veces, hasta hablándonos de si…
“De
verdad, puedo ser alegre. Amable, agradable, afable… Y eso sólo son las
palabras que empiezan por “a”. Pero no me pidas que sea simpática, la simpatía no
va conmigo.”
El tipo de novela de ficción desarrollada
en un contexto histórico real es de mis favoritas y ésta en particular, la
disfruté mucho; fue uno de esos libros que
no podía dejar de leer para saber qué pasaría pero al mismo tiempo no quería
que terminara. El final lo sentí muy de repente y tal vez la ladrona de libros
pudo haber pasado por muchas vivencias más, pero la narradora nos contó sólo lo
que quiso contar.
“Quise
decirle muchas cosas a la ladrona de libros, sobre la belleza y la crueldad,
pero ¿qué podría contarle sobre todo eso que ella no supiera? Quise explicarle
que no dejo de sobreestimar e infravalorar a la raza humana, que pocas veces me
limito únicamente a valorarla. Quise preguntarle cómo un mismo hecho puede ser
espléndido y terrible a la vez, y una misma palabra, dura y sublime. Sin
embargo, no abrí la boca.”
Admin. Ana
@missanac




